La marca Chrysler se está quedando sin autos. Luego de haber eliminado el 200, la PT Cruiser, el Sebring y otros modelos, solo les quedan dos modelos en su lineup: la nueva Pacifica (que evolucionó de la Dodge Caravan y la Chrysler Town & Country) y el 300 que es el “hermano serio” del Dodge Charger.
En esta época el consumidor no busca tanto un auto sedán como en los 90’s y la primera década de este siglo. La preferencia del consumidor se ha movido a las SUV’s y ahora casi todas las marcas tienen una. Desde las marcas súper lujosas como Bentley, Rolls-Royce y Lamborghini hasta las marcas de producción masiva como Hyundai, Kia y Mitsubishi, han tomado la decisión de producir SUV’s y les ha ido muy bien.
Una SUV que no tuvo mucha suerte fue la Chrysler Aspen producida desde 2007 (como un modelo 2008) a 2009. Si bien esta SUV contaba con muchos elementos lujosos y atractivos, el mercado para las SUVs no era tan fuerte como ahora.
Pero esa no fue la razón principal para que este modelo dejara de existir. El problema era su hermana problemática, la Durango de Dodge. La Aspen era una versión cara y lujosa de la Durango que a su vez fue una gran decepción para los consumidores, lo que causó que ambas dejaran de producirse.
Muerte de la Dodge Durango (1998-2009)
La Dodge Durango se comenzó a producir en 1997 como un modelo de 1998. Fue inspirada en la camioneta Dodge Dakota que entraba en su segunda generación y había mercado para una SUV basada en esta pickup. La producción de la primera generación de la Durango se vio afectada principalmente por problemas mecánicos simples y alto consumo de combustible. La segunda generación prometía ser un poco mejor.
Esta segunda generación de la Durango de los años 2004–2009 fue probablemente más mala que la primera. Aquí es que Chrysler decide crear la nueva SUV con el nombre Aspen (tomado de un Dodge de los años 70). Junto a estos modelos se seguía produciendo la Dakota y hasta se produjo la también difunta Mitsubishi Raider unos pocos años.
La Dodge Durango fue lo que comúnmente le llamamos en la calle “un limón”. La peor SUV que había en el mercado. Muchos problemas mecánicos, eléctricos y aún con alto consumo de gasolina, le dieron la sentencia de muerte junto con la Dakota y la Mitsubishi Raider a finales de 2009. Si a eso le sumamos el precio más alto de la Aspen, era sin duda una receta para el fracaso.
Nueva Plataforma para la Jeep Grand Cherokee y la Mercedes-Benz GLE
La relación de Mercedes-Benz con Chrysler – cuando la automotriz conjunta se llamaba DaimlerChrysler – ya era más de odio que de amor, pero al final de esa relación se produjo lo mejor que pudo haberse dado: una nueva plataforma para la Jeep Grand Cherokee y la Mercedes-Benz GLE-Class que comenzaba en el 2010 para los modelos 2011.
A partir de los modelos 2011, la Jeep Grand Cherokee comparte la línea de ensamblaje con la Dodge Durango y ambas recibieron colaboración con Mercedes-Benz para producir estos modelos y a su vez se relacionan directamente con la Maserati Levante y la Maserati Kubang que no llega a nuestro mercado.
Así que la nueva Dodge Durango del 2011 al presente es simplemente una Jeep Grand Cherokee un poco más larga y con una tercera fila de asientos. El éxito de esta generación de la Grand Cherokee / Durango ha sido tal que ambos modelos recibieron un cambio de imagen en el 2014 pero ha sido el mismo vehículo por los pasados 10 años.
Se espera que para el 2022 llegue un modelo nuevo de ambos vehículos, simplemente porque hay que cambiarlo, no porque haya dejado de gustar. En adición, ya la nueva marca FCA (Fiat Chrysler Automobiles) quiere hacer su propia ingeniería en la marca, no seguir heredando lo que dejó DaimlerChrysler.

¿Y por qué no revivir la Chrysler Aspen?
El consumidor de esta nueva generación de la Durango/Grand Cherokee está pagando desde $30,000 por una Durango nueva y $34,000 por una Grand Cherokee básica hasta más de $80,000 por una Durango SRT (full package) y hasta más de $100,000 por la Jeep Grand Cherokee Trackhawk con todo lo que se le pueda poner.
Así que ya vemos que el precio y el lujo no es un problema para el consumidor. Lo único que se pide es la calidad. Si se paga caro y encima de eso el vehículo sale malo, la reputación de la marca va a caer y por lo tanto caerán sus ventas.
La mejor oportunidad que tiene Chrysler para añadir un tercer vehículo a su lineup del 2022 es montarse en la nueva generación de la Jeep Grand Cherokee / Dodge Durango y revivir la Chrysler Aspen.
La plataforma actual está más que probada y estamos seguros que la nueva plataforma será mucho mejor. No hay que temerle al precio porque una Chrysler Aspen bien hecha con un precio similar a la Jeep Grand Cherokee en su versión Summit va a tener un buen mercado.
Eso sí, la semana que viene presentarán la nueva Jeep Grand Wagoneer basada en la plataforma de la Ram 1500. “Don’t press your luck”. Nos parece que producir ahí una posible Chrysler Aspen, les va a quedar muy grande… literalmente. ![]()
* NOTA DEL EDITOR: al publicar este artículo el 27 de agosto, expresamos que la Aspen no debía ser considerada en la plataforma de la Ram 1500. Sin embargo, al leer varios foros en Internet, nos enteramos del rumor que la Dodge Durango del 2023 será ensamblada sobre esa plataforma de mayor tamaño, por lo que dejará de compartir el segmento con la Grand Cherokee y pasará a la gama de la Grand Wagoneer. En ese caso, una posible Chrysler Aspen lucirá muy bien en esa plataforma.

Fotografía tomada de Mopar Insider.
Artículo para referencia en: https://moparinsiders.com/next-generation-dodge-durango-goes-bof/
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